“THE BABADOOK”, o “Hijo mío, me tienes hasta el mismísimo moño”


Si hay algo que sobra en una crítica es explicar de qué va la película. Para eso uno se lee la sinopsis o cotillea el trailer. Como no tengo vocación de sinoptizador, aquí va la intro de esta peli de miedo de título “EL BABADOOK”

Pues sí, el Babadook es algo así como el Hombre del Saco, el Freddy Krueger o el Candyman de turno. De hecho, toma algo de cada uno de ellos por si la cosa no quedara clara. Quiere llevarse a los niños + Tiene dedos largos y afilados + Aparece dando tres toques en tu puerta (¿recuerdas cómo se llamaba a Candyman…? Porque, de lo contrario, soy capaz de insertar otro trailer)

El reciclaje de ideas es muy propio del género de terror, eso nadie va a negarlo a estas alturas. Pero recibir el Premio Especial del Jurado en Sitges 2014 hacía presagiar mayor riesgo, innovación… más chicha. No voy a negar que Jennifer Kent, lleva a cabo un trabajo interesante, efectivo… para ser más exactos, perturbador. Sin embargo, antes de entrar en la valoración técnica del film, los paralelismos siguen chirriando. Llegamos a El Resplandor, sí, esa obra maestra es emulada (con cierto acierto, que suena muy musical) a través de la figura materna en este caso que, lenta pero inexorablemente, se va deslizando por un oscuro abismo que conduce a la locura. Quieren las casualidades que el hijo de la protagonista semeje, desde el primer plano, un sosías de Danny Torrance, el hijo de Jack Nicholson en el clásico de Kubrick. La mirada de la inocencia frente a la debacle de los adultos. Cosas que pasan

      Mister Babadook : Photo Noah Wiseman

En el aspecto técnico lo más destacable es, y mira que me sabe mal tener que decirlo, un error de bulto que se repite en muchas producciones de los últimos años. A ver si, escribiéndolo con mayúsculas, alguien toma nota

 

“PARA TRANSMITIR LA SENSACIÓN DE QUE ALGUIEN SE ESTÁ VOLVIENDO LOCO NO ES NECESARIO ENLOQUECER AL ESPECTADOR”

 

Ya se detectaba en la primera temporada de American Horror Story (y se toleraba) o, más recientemente, en Oculus: El espejo del mal. En pro de la identificación con personajes que sufren paranoias o alucinaciones, se acaba por desvirtuar el hilo narrativo de la película. Se llega a un punto (fuera de todo control en Oculus) donde la historia deja de tener interés. Y esto sucede porque se priva al espectador de la posibilidad de discernir entre lo real y lo imaginario. Este recurso estilístico es válido de forma puntual, pero no de forma reiterativa, señores guionistas

Por lo demás, cabe alabar el rendimiento conseguido de los pocos medios que se adivinan (su presupuesto fue el de una película media española). Deja mucho a la imaginación del espectador y, aunque nos hemos acostumbrado a ver hasta el último poro y el DNI de los monstruos cinematográficos, se agradece que nos inviten a inventar

Poco más que destacar. El casi único escenario del film, la vivienda de los dos protagonistas, de tan sobrio y gris, acaba haciendo juego con la falta de energía de la protagonista (no de la actriz que la interpreta), y la relación entre madre e hijo casi enfermiza son lo mejor del film (con alguna frase para enmarcar como “¡Yo soy la madre y tú el hijo!” que llega a escucharse en un momento de desesperación)

En resumen, lo dicho, otra oportunidad perdida para dar aire fresco a los films tipo casa encantada / monstruo ¿imaginario?. Un arranque prometedor que se desinfla en cuestión de 15 minutos

 

P.D.: Deseo con todas mis fuerzas (bueno, con parte) que Juan Antonio Bayona no siga este camino con su próxima adaptación de A monster calls (Un monstruo viene a verme). No cabe duda de que también habrá monstruo y habrá niño, pero siempre hay infinitos caminos que tomar aparte del ya transitado

 

Ilustración del libro Un monstruo viene a verme

 

 

CRÍTICAS DE OTRAS WEBS CINÉFILAS:

http://cinedepatio.blogspot.com.es/2014/11/the-babadook.html

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